Antecedentes
Desde la aparición de herramientas de transmisión de ficheros, vídeo y audio, se han llevado a cabo tímidos intentos de poner en marcha experiencias de teletrabajo intentando salvar uno de los riesgos más altos de esta modalidad de trabajo, el aislamiento.
Existen herramientas que permiten paliar esta sensación de aislamiento social y profesional que sufren los teletrabajadores. Estas aplicaciones permiten compartir vídeo, audio, transferencia de ficheros, pero son herramientas que no están empaquetadas en una solución integral que pueda dar servicio a las compañías a un nivel profesional.
Estos dispositivos, generalmente de uso y distribución gratuita, obligan al usuario a instalar una aplicación cliente en sus equipos y a mantener una lista de contactos basada en cuentas de correo que no tienen relación con los servicios de red de las compañías. Por otra parte, estas aplicaciones ofrecen un servicio punto a punto, lo que resulta un obstáculo para poder mantener reuniones en remoto con varios interlocutores simultáneamente, el caso de aplicaciones como Messenger de Microsoft o Skype.